LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO

En la Sociedad del Espectáculo, la tesis de Debord era tan radical que en 1967 cuando se publicó, parecía casi una boutade filosófica: que toda la vida social se convertiría en representación, que la imagen sustituiría a la experiencia, que la mercancía absorbería la mirada.

Pero en 1967 no existían los diarios digitales,televisión24/7,internet,redes sociales,  smartphones,  influencers, la política convertida en performance, y la vida cotidiana convertida en contenido. Debord hablaba de un mundo que todavía no había llegado. Por eso su libro fue, durante décadas, un artefacto extraño, casi hermético, leído por situacionistas, marxistas heterodoxos, artistas y cuatro francotiradores intelectuales.

¿Por qué “de repente” se volvió actual? – Porque el mundo se volvió debordiano sin pedir permiso. Cuando la vida empezó a vivirse como escaparate, cuando la identidad se volvió marca, cuando la política se volvió espectáculo y la intimidad se volvió contenido, el libro dejó de ser teoría y pasó a ser diagnóstico. Por eso mucha gente lo descubrió tarde: No porque no existiera, sino porque no encajaba en la experiencia vital de la mayoría hasta que el espectáculo se volvió atmósfera.

A partir del Siglo XXI Debord deja de ser un filósofo raro y pasa a ser el avanzado cronista de nuestro presente.  Debord no fue tardío, al contrario se anticipó. Fuimos nosotros los que llegamos tarde a Debord. Porque para entender una profecía, primero debe cumplirse. Y quizá sigamos llegando tarde, incluso ahora, mientras el espectáculo sigue expandiéndose, silencioso y total, como una niebla que ya no sabemos distinguir del aire.


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